La mayoría de los problemas que coloco en el blog y que yo mismo hago son problemas de leer jugadas. No tratan de juzgar nuestra capacidad para encontrar el punto de invasión, el punto débil, o la madre de Shuusaku. En lugar de eso, buscamos secuencias de jugadas que funcionen capturando, cortando, salvando, uniendo, haciendo una buena forma o cualquier otro objetivo táctico.

Un buen jugador trata de resolver esos problemas en su cabeza antes de poner una piedra en el tablero. Se lo piensa un par de veces. A veces no pensamos antes de colocar realmente, sino que ya conocemos el resultado de una determinada secuencia porque la jugamos o la conocemos. Esto es sobretodo cierto en los juegos de los profesionales. Deberiamos intentarnos acercar a este nivel, o por lo menos, pensar a que llevará nuestro próximo movimiento y a qué llevará ese.Pero en ese caso será nuestra capacidad para leer jugadas lo que determinará nuestro rango.

Una parte de esta habilidad puede ser talento natural, pero la mayor parte de la capacidad de leer el tablero se debe al estudio y la experiencia. Conforme nos hagamos familiares con una suerte de posiciones y formas que encontraremos en una serie de movimientos, llamados tesuji, que veremos en nuestras partidas una y otra vez, y una vez los aprendamos seremos más veloces y eficientes leyendo secuencias. También debemos aprender una serie de habitos mentales que intentaré ilustrar.

El primer principio de leer una jugada es comenzar con un objetivo propuesto. No hay mejor manera de perder el tiempo que decir “Probaré esto a ver que pasa” y comenzar a trazar mentalmente secuencias inútiles. La táctica sirve a la estrategia. Comienza preguntándote que quieres conseguir en la posición en cuestión, entonces busca la secuencia que te de el resultado deseado. Una vez tengas en mente el objetivo, la secuencia será más fácil de encontrar, si es que existe.

Con el objetivo definido, leer jugadas no es más que trabajar mentalmente en un árbol de posibles movimientos. Debes ser sistemático y minucioso. Comienza con el movimiento más obvio, seguido por la respuesta más obvia, y así hasta que tengas la secuencia que funcione para un lado y le falle al otro. Entonces toma el último movimiento que pensaste para el lado perdedor y piensa otro para añadir posibilidades. Si este falla también, vuelve una jugada atrás y piensa otra respuesta. Es importante trabajar de esta manera para evitar dejarnos jugadas de lado. Al final llegarás a una conclusión y esperemos que sea correcta.

Extraido de Tesuji