Todo comenzó un día lluvioso en la capital gaditana, Cádiz, cuna del pescaíto frito y la divina claridad. Abrí un ojo, tras una noche de alcohol y otras cosas que no vienen al cuento vi como el reflejo de la luz de la mañana daba en la pared.

– Gordo, creo que ya no llegas… – dijo mi novia adormilada –

Miré la hora veloz como el rayo, y eran las 9.15. Así que llamé a JJ y salí por patas mientras me mojaba más que la entrepierna de un luchador de sumo en una sauna.

Total, que así comenzó el torneo. Mucha lluvia, mucho go y mucha buena gente. El sábado jugué 3 partidas, la primera de ella fue contra Albertillo, un 20k al que le di 6 piedras de handicap. La cosa transcurrió sin problemas y al acabar la partida me volví a casa a dormir lo que no había dormido.

La gente por lo visto comió pescaíto frito en el mismo lugar del torneo. Por la tarde otras dos partidas contra Kenshin y contra Miguel. A Kenshin le petó un grupo y se vino abajo, luego tuvo que salir corriendo con otro que vivió de milagro y terminó por rendirse. La cosa es que me dejó hacerle mi fuseki favorito, “Go is the haaarmony” y eso desencadena en muchos problemas.

La siguiente contra Miguel, yo con blancas. Así que en principio lo tenía chungo, pero todo fue bien. Él no se atrevió a hacerme “Go is the haaarrmony” pero bueno. Muchos grupos débiles, mucha ganancia mía atacándolos.

Esa noche fuimos a cenar a la montanera y conocí a Joan un tío mu simpático que se puso ciego a tapas, y que se metía conmigo porque estaba haciendo dieta. Y yo que pensaba que los danes eran serios, y me encuentro con este personaje. xD

Al día siguiente dos partidas una contra Miguel Cases y otra contra Sergio Tomás. Una perdida y otra ganada. Contra Miguel la cosa fue muy densa, llegamos a byo yomi, hubo peleas complicadas y estuvo muy entretenida la partida. Pero se me fue la olla cogiendo fuerza y no la cerré a tiempo, así que nada me ganó de 15.

Sergio se equivocó en un joseki de pinza, la pinza la hizo él, y acabó con un catastrófico grupo gigante muerto.

Ya luego solo quedó ir a comer al 100 montaditos, y dar una vuelta en el velero de Dani. Cosa que disfruté mucho. Así que el torneo ha sido de balance muy positivo. En lo del velero también conocí a Marc, a Javi y a Julio. Que también son simpáticos. Así que me parece que el post que leí hace tiempo en el blog de Julio es más cierto de lo que yo creía. El mundo del go es una pequeña sociedad de gente inteligente, pero sobre todo simpática.

Y sin más dilación dejó aquí un pequeño tsumeguillo que puso Julio el domingo por la mañana y que me gustó mucho.🙂

Negro vive

Negro vive